Notice: Undefined index: control in /home/ikorcuo8u5js/domains/drpichel.com/html/articulos_prensa.php on line 3
Dr. Daniel R. Pichel P. - Artículos de Prensa - Panorama preocupante...

ARTÍCULOS DE PRENSA

Panorama preocupante...

La Prensa

Por: Daniel R Pichel - Junio 30, 2024

Negar que lo que ocurre en Estados Unidos nos afecta a todos, principalmente de este lado del mundo, es o bien absurdo, o bien un acto arrogante.  Desde que terminó la primera guerra mundial, Estados Unidos dicta el ritmo al que baila occidente.  Evidentemente hay muchos otros países con posiciones relevantes y que tienen que ser tomados en cuenta, pero de una u otra manera, todos miran de reojo hacia Norteamérica, antes de tomar decisiones.  Incluso, los países que constituirían su contraparte geopolítica, como Rusia o China, no pueden ignorar por completo lo que pasa en el país con la economía mas grande del mundo, con la moneda que se usa como estándar para manejar la economía y con el ejército más poderoso del planeta.  Por todo esto, lo que ocurra en noviembre en las elecciones de Estados Unidos no es indiferente a nadie.  

 

Este jueves, se dio el primer debate entre los dos candidatos que todo indica disputarán ser los inquilinos de la Casa Blanca entre enero de 2025 y enero de 2029.  Son los mismos que en 2020 se enfrentaron en una elección enturbiada por las acusaciones de fraude del perdedor.  Desde entonces, mucha es el agua que ha corrido bajo el puente.  Donald Trump ha secuestrado el partido republicano, convirtiéndolo en la caja de resonancia de sus patológicos delirios de grandeza.  En estos años ha sido acusado de un cerro de delitos de diferente catadura, siendo declarado culpable de varios de ellos. 

 

Mientras, el gobierno de Joe Biden ha desarrollado su agenda hasta donde el sistema le permite.  Temas como la migración a través de la frontera entre México y Estados Unidos, la creciente inflación con el consiguiente aumento de precios de vivienda y alimentos,  o la forma de manejar las guerras en Ukrania y Gaza, han sido puntos donde Biden ha tenido dificultades para encontrar consensos que permitan enfrentarlos de forma eficiente.  Uno de los principales problemas a que se han enfrentado, ha sido la polarización político-partidista donde el partido republicano, genuflexo a Trump y al trumpismo, se ha opuesto a cualquier propuesta con tal de perpetuar problemas que, de resolverse, pudiesen dar una buena imagen del gobierno de Biden.  

 

Pero volvamos al debate de esta semana.  Para comenzar, el primero de estos encuentros se programó en junio, mucho más temprano de lo habitual.  De acuerdo a los analistas políticos, el objetivo principal para Trump debía ser mostrarse coherente, sin sus ya conocidos arrebatos, y para Biden lucir con energía y capacidad para ejercer la presidencia por cuatro años más.

 

Pues no pasó ni una cosa ni la otra. Trump no pudo alejarse de sus malacrianzas habituales, como calificar a Biden y sus políticas de estúpidas, y de dedicar sus intervenciones a echarse flores a si mismo, calificándose como el mejor presidente de la historia, con la mejor economía, con la frontera más segura y con el ejército más respetado en la historia de la humanidad (al diablo Alejandro Magno…).   Pero lo de Biden fue realmente deprimente.  Desde que entró con paso tembloroso, con una voz baja, sin energía, y con un ataque de tartamudeo vergonzoso, no lució como una persona en condiciones de volver a ocupar la presidencia.  Si bien trató de contestar lo que se le preguntó, su imagen de fragilidad fue muy negativa.

 

Si bien la sustancia de lo que dijo Biden mostraba mucho más conocimiento de los temas que su contrincante, la forma de presentarlas no ayudó en nada su objetivo de lucir en control de la situación.  Puede ser que la falta de expresión facial que se produce como consecuencia de la infiltración con botox, o su tartamudeo, lo hicieron ver como un ancianito en el ocaso de su vida productiva.  Ni siquiera en temas supuestamente fuertes para la agenda demócrata como el aborto, fue capaz de mostrarse contundente.

 

Trump, por su parte, ante cualquier pregunta hablaba solo de la inseguridad de la frontera, de como con él todo era color de rosa, y que Biden es el peor presidente de la historia, mientras que él fue el mejor.  Como decía mi abuelo, cuando tienes que echarte flores tu porque nadie te las echa, la cosa no anda bien.  

 

Al final del debate, una rápida verificación de CNN de las intervenciones, mostró que Biden había dicho nueve mentiras (varias debido a su confusión con los datos), mientras que a Trump le contaron treinta mentiras, lo que da un promedio de una cada tres minutos.

 

En resumen, el debate encajó en la definición de bodrio.  Donde competían un ancianito evidentemente frágil y sin capacidad para ocupar el cargo, y un delincuente mentiroso y megalómano, con una sed de venganza peligrosa para la democracia.  Y para terminar, todo se fue a la porra cuando se pusieron a discutir quien tenía mejor handicap jugando al golf…

 

Como escuché una vez, los debates sirven más para perder elecciones que para ganarlas.  Basado en eso, Biden perdió aparatosamente, pues al margen del contenido de sus intervenciones, lució simplemente como una persona incapaz para gobernar.  Y no es que Trump luciera como un gran estadista, pero al menos se notó más enérgico y en control de sus dos ideas repetitivas.

 

Faltan aún cuatro meses para las elecciones de noviembre, y el partido demócrata tendría que considerar seriamente cambiar de candidato, si quiere tener alguna oportunidad para retener la presidencia.  Con la intensidad de las campañas, es poco probable que Biden logre recuperar una imagen que imprima confianza a sus votantes.  Las opción natural sería la vicepresidenta Kamala Harris, pero su popularidad es baja. Otros nombres que han sonado serían el gobernador de California Gavin Newsom, la gobernadora de Michigan Gretchan Whitmer, el secretario de transporte Pete Buttigieg y el gobernador de Illinois J.B.Pritzker.  Todos ellos tienen puntos que algunos consideran debilidades de cara a una contienda nacional.  Kamala es mujer, afroamericana y de ascendencia hindú.  Newsom es “demasiado liberal” y en California se le cuestionan sus políticas,  Pritzer y Whitmer son poco conocidos fuera de sus estados, y Buttigieg es gay.  Si bien en el Siglo XXI nada de eso debía ser un problema, en una sociedad como la de Estados Unidos, uno nunca sabe.  Mientras, nos acercamos poco a poco a noviembre, con un panorama verdaderamente preocupante.

Dr. Daniel R. Pichel P.

Acerca del Dr. Daniel R. Pichel P.

Cardiólogo Clínico y Ecardiografista en Cardiólogos Asociados de Panamá y Hospital Paitilla. Profesor de cardiología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá. Director Fundador del Museo de la Libertad y los Derechos Humanos de Panamá. Es miembro del Movimiento Ciencia en Panamá y del Club Rotario Pacífico. Panelista invitado en programas de opinión de radio y televisión. Desde 1997 es columnista regular de la sección de Opinión del Diario La Prensa.

LEER MÁS

MÁS ARTÍCULOS DE PRENSA

De vacunas, pandemias by soberanias

Esta semana, se cumplió el plazo que se estableció la OMS para lograr un acuerdo global para pandemias, que permita estar

...

Ganchos, planchas, por que si y por que no

Afortunadamente ya falta solo una semana para las elecciones.  Uno no ve el momento de que desaparezcan de nuestro día a día

...

A cinco semanas

Faltan cinco semanas, para que sea día cinco del mes cinco.   Aunque no es un problema matemático para algún...

El primer debate

Esta semana, padecimos el primer asalto de los tres programados entre los candidatos presidenciales entre quienes tendremos que escoger el

...

Una historia compartida

Una de las pocas cosas positivas que nos trajo la pandemia de coronavirus, fue la creatividad que generó en muchas personas el ocio

...

El problema no es Trump

Todo indica que la elección presidencial en Estados Unidos, será una repetición de la de hace cuatro años. 

...